domingo, 5 de julio de 2026

@OPINIÑON - Nietos | ÓSCAR CEREZAL




 La llamada «ley de nietos» que ni es ley ni es nada, porque es solo una disposición adicional de la denominada Ley de Memoria Democrática, permite solicitar la nacionalidad española a los hijos (pocos quedan ya) y nietos de los exiliados españoles tras la guerra civil de 1936-39, dado que a sus padres y abuelos se les retiró la misma, perdiendo ellos la posibilidad automática que da la ley a los hijos de españoles nacidos fuera del territorio nacional de tener la ciudadanía. Esto, que es un procedimiento puramente leguleyo y que pasó desapercibido, ahora es 100% polémico porque se acerca un proceso electoral a cara de perro y se está acusando al sanchismo de querer inflar su voto de cara a las futuras elecciones generales.

Hasta ahí puedo leer, porque es un tema que me confunde y a ratos me supera.

Primero, porque el propio PP que ahora hace aspavientos y lanza veladamente la idea del pucherazo, en su momento no solo lo permitió sino que iba más allá y defendía ampliarlo a todos los hijos y nietos de exiliados económicos. Debe ser que el voto durante años al PP gallego desde Argentina, les motivaba…

Lo segundo, porque creo que el debate real no debería ser el cortoplacista electoral – teniendo en cuenta que se da por sentado que los nietos de exiliados en el extranjero van a seguir votando lo que supuestamente harían sus antepasados, que es tanto decir como que los cientos de miles de extranjeros nacionalizados o con derecho a voto procedentes de hispanoamérica o el este de europa, van a votar a la izquierda por ser inmigrantes… más bien las pruebas creo que demuestran lo contrario– sino el de la identidad y la ciudadanía.

¿Es más español el nacido aquí con dos padres de Rabat o el hijo o nieto de emigrados desde Teruel? ¿Los son los dos o ninguno de ellos? ¿Es lógico que quien vive y tributa en el extranjero sin más ligazón cotidiana con la madre patria que el origen de sus antepasados, vote y decida sobre cosas que no le van a afectar más que coyunturalmente, como ya está pasado?

Más allá de la contienda electoral y el calentamiento de bloques, este debate es en el fondo muy necesario. Pero no solo por esa «ley de nietos», aunque seguro que tiene agujeros y porque la ley anteriormente ya reconocía que el hijo de un español nacido en el extranjero era español y por tanto tenía el derecho a ejercer el voto. Por tanto, en mi opinión lo que España necesita definir y definirse es sobre la españolidad. Y desligarla del censo electoral.

En eso si tengo clara mi postura de partida: defiendo que solo los españoles residentes deberían votar y poder ser votados en la circunscripción electoral correspondiente y que lo máximo aceptable es que habría que modificar la Constitución para limitar ese derecho a voto y generar de forma alternativa una circunscripción exterior donde se elijan diputados propios, como sucede en otros paises con diasporas como Italia o Francia.

Y por supuesto creo que hay que separar la residencia de la nacionalidad, que es algo mucho más profundo y permanente que la organización y legalización administrativa de los residentes.

Hace falta más pedagogía, menos ruido y más ganas de querer debatir, de verdad, sobre que es España y quien y que el ser español. No es un debate estéril ni menor. Es el momento, antes de que sea tarde, de afrontarlo. No es fácil, pero es necesario.

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