La externalización de servicios, contratar a empresas privadas para dar servicios públicos, es una práctica muy extendida en las administraciones públicas. Es una manera cobarde de quitarse de encima una responsabilidad. Vaya, una dejación de funciones.
Y la dejación de funciones, evidentemente es una agravante en cualquier delito.
Izquierda unida es el más firme defensor de los servicios públicos de calidad.
Cuando un servicio público se convierte en un negocio privado, hay un riesgo, hay un interés ajeno, puede haber derivaciones de corrupción, de amiguismo,… con frecuencia agobiante nos informan los medios de comunicación de estas cosas.
Izquierda Unida piensa, como la ciudadanía en general, que los servicios públicos son responsabilidad de los gestores de lo público (ayuntamientos, diputaciones, consejerías, ministerios,..). Si funcionan bien, funcionan mal, no funcionan o son un nido de corrupción, son exclusivamente responsabilidad de los políticos gestores responsables. No vale esconder la cabeza debajo del ala (técnica del avestruz).
Si unas trabajadoras, hombres o mujeres, limpian las instalaciones de una cárcel, de un centro de día, de unas oficinas de catastro, de una fundación dependiente de la Diputación, lo hacen en nombre de esas instituciones públicas, para el servicio público y bienestar de los trabajadores de esas instalaciones y con dinero público. Quien lo paga es el dinero público.
Pues en Ávila, hay un grupo de unas 20 o 25 personas que limpian esas instalaciones sin cobrar sus nóminas. No cobraron en diciembre, ni en enero, ni en febrero y tampoco han recibido la actualización de atrasos prevista en el convenio de su sector.
¿De quién es la responsabilidad? ¿De Royal Clean, la empresa que las ha contratado, o de la administración que soltó el dinero en una caja incontrolada junto a la pila de lavarse las manos?
No es lícito quitarse el “marrón” de encima pasando la responsabilidad a una empresa (que puede ser irresponsable) y haciéndose el sordo a los problemas de los trabajadores que ofrecen ese “servicio público”.
Esas, entre 20 y 25 personas, no están cobrando el dinero que seguramente la administración ha aportado en tiempo y forma. El dinero que les deben por su trabajo y el que paga la administración a la empresa por “quitarse el marrón de encima”.
Izquierda Unida de Ávila se solidariza con este personal maltratado de la empresa Royal Clean y responsabiliza a las administraciones de la dejación de funciones que éstas están haciendo, con efectos nefastos para los trabajadores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario