viernes, 27 de marzo de 2026

CRÓNICAS SOTILLANAS -Nuestra Gasolinera: Historia Viva de Sotillo , marzo 2026


 







Nuestra gasolinera, la de Sotillo, está unida irremediablemente a nuestra historia. Personalmente, la recuerdo desde que empecé primero de EGB en las escuelas del Calvario, donde coches flamantes y carromatos con motor de sacar agua  repostaban el tan preciado líquido. En ella hemos esperado al señor gobernador civil de la provincia de Ávila entre aplausos y vítores de júbilo. Este hecho era todo un acontecimiento en la vida diaria de nuestro querido pueblo, puesto que no solo nos visitaba él; también lo hacía una cohorte de “prebostes” (palabra que es un pequeño homenaje al gran Ibáñez, creador de Mortadelo y Filemón), de “tiralevitas” (homenaje al gran periodista José María García periodista de la tristemente desaparecida Antena 3 de Radio) y, cómo no, una pequeña representación del gobierno militar de nuestra provincia, acompañados a veces por las juventudes de España encuadradas en el Frente de Juventudes.

Pero recuerdo también de nuestra gasolinera a la Guardia Civil apostada con su capote y mosquetón en ristre en las duras noches de invierno, esperando que apareciera el enemigo público número uno de España: El Lute. Nunca apareció. ¡Cuánto miedo pasé cuando este "fugitivo" se escapaba de la cárcel! provocando  entre la chavalería un miedo atronador en aquellas noches de invierno, puesto que, según tengo entendido, en el pueblo tenía familia y, por lo que sea, venía a visitarla (como si fuera tonto).

Aún tengo en mente, aunque algo difusa, la antigua estación de servicio: blanca, con un sabor añejo. Cuando la derribaron para construir la nueva CEPSA, la cubierta que cubría los surtidores de color rojo estaba hecha de cañizo y escayola. Entre la inocencia de nosotros, los niños, se decía que entre el cañizo habitaba una pléyade de piojos que iban a devorar nuestras cabezas infantiles (miedos, miedos y más miedos).

Por ella hemos pasado prácticamente todos a ponerle gasolina a nuestro primer coche, casi todos ellos “más viejos que España” (como dice un amigo mío), para luego ir fardando al Paparazzi, el de nuestro amigo Luis, a chulearnos de una chatarra con carrocería algo difusa debido a los golpes y a la pintura que se iba destiñendo, en el cual no entraban ni las moscas.

Como veis, forma parte de nosotros, se llame como se llame, y hoy aquella vieja gasolinera ha sido remodelada para darle un aspecto moderno y atractivo, para invitarnos al consumo de estas cosas que se venden en ella. Hoy viste con sus mejores galas, pasando del color rojo ya desteñido de la antigua CEPSA al nuevo y ecológico color azul mar (o cielo) de la nueva puesta en escena de esta petrolera española con este nuevo nombre: Moeve, adaptándose a la era digital, a la inteligencia artificial y a los nuevos hábitos de consumo.

¡Larga vida a nuestra gasolinera!

PD: He querido ilustrar este artículo con la evolución de las obras, puesto que pasará el tiempo y esto quedará para ser visto alguna vez por las nuevas generaciones de sotillanos que mirarán con nostalgia nuestra historia. Va por todos ellos.


Trespassos

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