sábado, 18 de abril de 2026

#OPINIÓN - Ese Cuerpo por Óscar Cerezal



LA MIRADA DISIDENTE

 En tiempos donde la política se teatraliza entre gestos grandilocuentes, eslóganes de usar y tirar… el ascenso de Carlos Cuerpo a la vicepresidencia tiene incluso un punto reconfortante. No hay épica, no hay giros inesperados: hay un buen currículum, solvencia técnica y una trayectoria que encaja con la precisión de un Excel bien cuadriculado. Exactamente lo que cabría esperar de un ministro de economía en el espacio euro.

Porque si algo define a Cuerpo no es el ruido, sino una ortodoxia tranquila y socioliberal. Esa que no necesita levantar la voz porque habla en el idioma que tranquiliza a los que verdaderamente mandan, es decir el de los mercados, las instituciones y la Unión Europea. En ese sentido, su nombramiento no sorprende; más bien confirma una línea de continuidad que en su momento ya encarnó su mentora, Nadia Calviño. Una senda marcada por la disciplina fiscal, que carga todo el peso sobre las rentas del trabajo de las clases medias y trabajadoras pero no hace ni un rasguño a las del capital y por donde el nuevo vicepresidente parece dispuesto a caminar sin desviarse demasiado.

Porque por muy brillante que sea el técnico, o precisamente por eso, no deja de operar dentro de un sistema con reglas predefinidas. Y este sistema, el liberal europeo, no es precisamente un lienzo en blanco. Más bien es un marco bastante delimitado, donde las grandes decisiones ya vienen condicionadas por compromisos previos, equilibrios institucionales y una cierta fe en que la estabilidad es, ante todo, una virtud.

Así que sí, creo que Carlos Cuerpo es el más capaz, solvente y, probablemente, una opción electoral viable para el gobierno. Pero también es, como lo fue Calviño y toda la política económica del gobierno más progresista de la historia – si no de la galaxia -, un engranaje bien ajustado en una maquinaria más amplia. La del globalismo de los mercados que Pedro Sánchez combate los lunes por la mañana y al que se pliega el resto de la semana.

Pese a todo eso, fíjense como estará el nivel, su nombramiento no deja de ser una buena noticia… siempre que uno no estuviera esperando una revolución o un ministro de izquierdas.

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