Han pasado 8 meses de las inundaciones que sufrimos en Ávila y nada se ha hecho. La semana pasada ya ha llovido de forma torrencial, la alerta en los móviles del jueves nos hizo revivir lo que sucedió aquella noche de marzo en la que vimos cómo el agua entraba en garajes y viviendas, y afortunadamente en la capital los cauces estaban secos y no había nieve en la sierra porque si no los ríos ya estarían desbordados, al igual que ha sucedido en Barco de Ávila o Navaluenga.
La semana anterior se hicieron unos trabajos en el cauce del río Adaja alrededor del puente del Papa por la Confederación Hidrográfica del Duero y el viernes conocimos por fin el proyecto de limpieza de los cauces del Ayuntamiento, los mismos trabajos que el alcalde nos dijo que se iban a iniciar a partir del 25 de julio y por trámite de urgencia y para los que ahora se estima un plazo de 12 meses desde la adjudicación (que como muy pronto será en el primer trimestre de 2026); y también es la misma dotación de 290.000 € de mayo y que se ha anunciado 3 veces a bombo y platillo. Pero estos trabajos llegan tarde, son insuficientes y son puramente estéticos, sin abordar las causas y acometer de verdad las posibles soluciones para mitigar los daños por desbordamiento. Tampoco se aborda el problema del azud, ¿se va a derribar?
Mención especial merece la Confederación Hidrográfica del Duero, el 23 de junio se presentó por esta plataforma ciudadana una solicitud a través del registro electrónico y entre otras cuestiones se solicitaba información de las actuaciones a llevar a cabo, y todavía estamos esperando respuesta (a pesar de que en la propia web y en la del Ministerio de Transición Ecológica se indica que el plazo de respuesta es de 20 días), por lo que no sabemos si hay más actuaciones previstas, como debiera ser el dragado del cauce para recuperar la profundidad perdida por la sedimentación y, lo que es más urgente, la actuación en el rio Chico desde el puente de la N.403 hasta la desembocadura en el rio Adaja, principal punto negro de la ciudad.
El Ayuntamiento por fin hizo público el informe de los daños de las inundaciones en las instalaciones municipales, que se cifraron en 1.100.000 €, de los cuales, la mitad (casi 100.000.000 de las antiguas pesetas) lo tendremos que pagar los ciudadanos abulenses con nuestros impuestos y para la otra mitad se ha solicitado una subvención al Ministerio de Política Territorial (que también se pagará con los impuestos de todos los ciudadanos). ¿Cuántas infraestructuras o años de mantenimiento y limpieza de los cauces se podrían pagar con ese importe? Además, hemos podido revisar el proyecto de presupuestos del Ayuntamiento para 2026 y no hay ni una sola partida de gasto destinada a los ríos y lo que todavía es peor, ninguna de las enmiendas propuestas por los partidos de la oposición y que están negociando con el equipo de gobierno corrige esta cuestión a pesar de que en las reuniones mantenidas con todos los partidos políticos se nos prometió que se incluirían. ¿Qué pasó con el famoso tanque de tormentas que Por Ávila llevaba en su programa electoral?
Pero no nos resignamos, desde esta plataforma hemos contactado con la Escuela Politécnica Superior de Universidad de Salamanca en Ávila, donde se imparte el Grado de Ingeniería Civil mención en Hidrología, y nos sorprende que ninguna administración les hayan contactado y aprovechado su implantación en Ávila para solucionar el problema de las inundaciones a largo plazo. Les hemos planteado las reivindicaciones y peticiones que hemos hecho ante el Ayuntamiento y ante la Confederación Hidrográfica del Duero y en muchas de ellas están de acuerdo y otras nos apuntan a que deberían ser objeto de un estudio más pormenorizado,¿ ya que no son de fácil respuesta.
¿Saben las administraciones que aquí en Ávila está el único Grupo de Investigación de Castilla y León que se dedica a estudiar específicamente temas hidráulicos desde todas las perspectivas y que también tenemos en Ávila el único catedrático en hidrología de toda Castilla y León? Los grupos de investigación son la Unidad de Investigación Consolidada en Ingeniería y Gestión del Agua (IGA) y el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico del Agua (CIDTA). Estos expertos, reconocidos internacionalmente, han desarrollado modelos, software y han publicado diversos estudios similares en otras zonas que han determinado las causas de las inundaciones, y conociendo las causas se pueden mitigar las consecuencias, además son expertos en predicción. ¿Por qué no se podría hacer un estudio detallado para la ciudad o provincia de Ávila con la base de los datos históricos y establecer las probabilidades de ocurrencia, conocer las causas y posibles soluciones para paliar las inundaciones y los daños que provocan?, ¿no sería más rentable invertir en predicción y prevención que en reconstruir lo dañado? Nos trasladan que, con un estudio pormenorizado de los ríos, se podría establecer un modelo para los cauces que podría ser válido para los próximos 100 años.
Nos sorprende que no se tenga en cuenta a los expertos reconocidos para tomar las decisiones y que un grupo de ciudadanos seamos capaces de encontrarlos en Ávila y no nuestras instituciones. Quizá es su falta de interés en solucionar los problemas de los vecinos.
¿Por qué el Ayuntamiento, o la Diputación, ya que como hemos visto esta semana no es un problema único de la ciudad, o la Junta ya que es quién dirige el CECOPI o la Confederación Hidrográfica del Duero no quieren invertir en la predicción o la prevención?
Ya vamos tarde porque ya están aquí las lluvias y los ríos (con las actuaciones hechas y las previstas) volverán a desbordarse. Cuando esto suceda, quizá alguno de los responsables (a nivel local, provincial, autonómico o de la confederación) llegue a ser recordado como Carlos Mazón en Valencia y no pueda volver a mirar a la cara a los vecinos. ¿Están esperando a que haya víctimas para actuar?
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