“Emergió con fuerza la tercera ola inundando los hospitales de nuevas cepas y malos pronósticos. Tratando de ahogar a los trabajadores sanitarios que pese al cansancio y la impotencia siguen nadando para que todos logremos superarla.
Pero antes de esta ola llegó la esperanza en forma de vacuna. Una vacuna que se está suministrando a diferentes velocidades y que va a suponer el enésimo intento, para algunos, de privatizar algo básico y necesario en estos tiempos. Y con la vacunación, apareció la picaresca. Políticos y altos cargos deciden no esperan y se saltan la lista de vacunación para protegerse del maldito virus. Unos dimiten, otros miran para otro lado esperando a que pase el temporal. Saben que una vez que escampe, no pasará nada.











