Navarro analizó materiales, técnicas, tipologías y miradas sobre la arquitectura popular desde una perspectiva integral.
Juan Antonio Navarro Barba, uno de los mayores especialistas en arquitectura popular de la provincia de Ávila, ofreció ayer una conferencia magistral que consiguió llenar por completo el salón de actos de la Fundación Ávila. Su intervención, rigurosa y apasionada, se convirtió en un recorrido excepcional por los paisajes, los oficios y las formas de vida que han dado lugar a una de las arquitecturas vernáculas más ricas y singulares del país. El acto se enmarca dentro del ciclo cultural del primer semestre de la UNED de Ávila, un programa dedicado a la divulgación, el pensamiento y la puesta en valor del conocimiento abulense contemporáneo.
Desde las primeras palabras, Navarro situó al público ante una evidencia fundamental: la arquitectura popular no es un catálogo de casas antiguas, sino la expresión viva de una cultura. No es un museo detenido, sino un lenguaje complejo, cargado de significados, que habla de cómo vivieron y trabajaron generaciones enteras. A partir de esta premisa, fue desplegando un análisis fascinante en el que se entrelazaron historia, etnografía, geografía, sociología y, sobre todo, una enorme sensibilidad hacia lo construido por manos anónimas. Su exposición avanzó desde los antecedentes teóricos hasta los ejemplos más concretos de la provincia, demostrando que la arquitectura popular de Ávila constituye un patrimonio de extraordinario valor que aún hoy puede y debe comprenderse, protegerse y transmitir.
El conferenciante subrayó la dificultad de establecer una cronología lineal para estas construcciones, ya que las formas de vida asociadas al medio físico, a las tecnologías disponibles y a los sistemas de comunicación se han mantenido sorprendentemente estables durante siglos en las zonas serranas. En este sentido, mostró cómo romanos, visigodos y musulmanes no llegaron a ocuparse de los espacios más agrestes de Gredos, donde la trashumancia y el pastoreo local configuraron durante siglos pequeñas unidades habitadas que evolucionaron muy lentamente. La permanencia de soluciones constructivas, los modos de adaptación al clima y la repetición de técnicas transmitidas de generación en generación fueron presentado como elementos clave para comprender esta arquitectura.
Navarro dedicó buena parte de su intervención a desmontar tópicos y a explicar las distintas !miradas” con las que, históricamente, se ha interpretado lo popular. Expuso la mirada romántica que ensalza la ruina, lo pintoresco o lo exótico; la mirada estética y monumentalista, centrada en el valor formal; la mirada histórica, la arquitectónica y la antropológica, cada una aportando claves parciales que, sin embargo, deben integrarse para comprender el verdadero alcance patrimonial de este universo constructivo. Esta propuesta de lectura integrada fue uno de los ejes más valiosos de
la conferencia: entender la arquitectura popular no como un decorado turístico, sino como un testimonio cultural completo que exige una mirada plural y rigurosa.
A partir de ahí, Navarro centró su exposición en los materiales y en los oficios tradicionales que dieron forma a las viviendas y construcciones auxiliares abulenses. La piedra, la madera, el barro cocido y la cal fueron analizados no solo desde su función técnica, sino desde su significado cultural. Las imágenes mostraron desde los tajos de extracción de piedra hasta los enjambres y jambas labradas por canteros itinerantes, pasando por las cerraduras serranas, los entramados de madera, los esgrafiados y las cubiertas vegetales del piorno serrano. Cada ejemplo ilustró la profunda relación entre material, territorio y oficio, y cómo cada elemento constructivo está inseparablemente unido a las necesidades del medio y a los ciclos del año.
Uno de los momentos más reveladores de la conferencia llegó al explicar las tipologías de casas y su organización interna. Navarro describió la cocina como el corazón de la vivienda, un espacio que no solo servía para preparar alimentos sino también para calentar, convivir y proteger la madera mediante el humo, utilizando técnicas semejantes al actual método japonés del Shou Sugi Ban. Mostró ejemplos de sobrados, trojes, lumbreras, chimeneas incorporadas tardíamente y sistemas de calefacción como la gloria, heredera del hipocausto romano, que aún pervive en algunos pueblos del este de la provincia. Cada elemento fue explicado con detalle, mostrando cómo las decisiones arquitectónicas respondían siempre a criterios de eficiencia, ingenio y adaptación al entorno.
El recorrido se amplió luego hacia construcciones de uso comunitario o estacional: hornos, majadas, tinadas, cobertizos, pozos de nieve y sequeros o paseras del Valle del Tiétar. En cada caso, el conferenciante destacó su valor etnográfico y su función económica dentro de la vida rural. Especial atención merecieron los corrales comunitarios estudiados por William Kavanagh, un ejemplo excepcional de organización social en el que se evidenciaban elementos como el !torno”, los
!corrillos”, los límites simbólicos del pueblo o el uso compartido de espacios agrícolas.
Uno de los apartados más celebrados por el público fue el dedicado a las !singularidades” arquitectónicas de algunos núcleos de la provincia. Navarro mostró las hileras de casas adosadas del Alto Alberche, los boquerones utilizados para cargar la paja directamente a los sobrados, los espacios de tránsito que conectaban corral y vivienda, y la particular forma en que se tejían las calles y las plazas en núcleos como Bonilla de la Sierra, Cuevas del Valle o Pedro Bernardo. Esta parte de la conferencia reveló la creatividad, la diversidad y la inteligencia colectiva que caracterizan a la arquitectura popular abulense, capaz de generar soluciones únicas que solo pueden comprenderse desde dentro de su contexto.
El público siguió la intervención con enorme atención y preguntó con interés al finalizar, evidenciando la curiosidad creciente por la arquitectura tradicional y por la necesidad de proteger un patrimonio que, en muchos casos, está en riesgo de desaparición. La claridad expositiva, la solvencia documental y la sensibilidad estética de Juan Antonio Navarro hicieron de esta conferencia un verdadero acontecimiento cultural, que refuerza el propósito del primer semestre de la UNED de Ávila: difundir el conocimiento, fortalecer el vínculo con el territorio y poner en valor la riqueza patrimonial de la provincia.

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