martes, 14 de abril de 2020

#OPINIÓN ; SABIOS POR MANUEL PERÉZ PERÁLVAREZ

Estoy hasta los cojones de la epidemia de sabios que ha aflorado con el Covid19.  Ese grupo que sabe todo lo que se hizo mal, según ellos claro. Hasta las narices de quienes hablan y hablan sin aportar nada. Hasta el arco del triunfo de la cantidad de mentes privilegiadas y expertos que han crecido como la mala yerba, pareciese que en España tenemos científicos en cada casa y premios Nobel en cada barrio. Hasta los mismos huevos de quiénes, amparados en el anonimato, cual viles cobardes, se dedican a difundir falsas noticias y bulos sin pensar en ningún momento en el daño que hacen a una población ya de por si tocada. Hasta la punta de cierto lugar de quienes exigen todo el compromiso público cuando desarticularon lo público para que ganase la partida lo privado, el neoliberalismo total; esos que por acción decretaron medidas para privatizar todo, y esos otros que votaron esas opciones, ambos gritan con furor, piden ayuda a lo publico con ahínco. Hasta el gorro de quienes se arrogan el derecho, porque se dicen mas patriotas, en creer y querer a los Cuerpos de Seguridad del Estado, Policía Nacional y Guardia Civil, Policías Locales y el Ejercito más que el resto. Hasta el moño, bueno hasta mi calva, que haya algún Presidente de Comunidad Autónoma aún no quiera enterarse, esta pandemia es cosa de todos, y todos hemos de remar hacia el mismo destino. Hasta el culo de soluciones, politiqueo rastrero y tal cúmulo de estadistas.

Estamos aquí  y ahora, toca seguir las  indicaciones de quienes saben, las pautas de las Autoridades y con solo eso, ayudamos a rebajar el estrés  de la sociedad, toca apoyar a quienes se están dejando la piel haciendo su trabajo diario. 
Me da pena reconocer algo muy cruel, si esta pandemia afectara solo a los pobres, a los más  desprotegidos, seguro que no habría tanto “orco” preocupado.
Lo dicho, y valgan los vulgarismos que todo el mundo entiende, hasta los cojones. La mayor crisis que ha habido, con el agravante de afectar a la salud, nos deja claro  que el ser humano se divide en buenas y malas personas, en gente que construye y personas que destruyen.
Habla un buen amigo, psiquiatra, de la necesidad de mirarnos en el espejo, ese que nos devuelve lo que de verdad somos, y vernos a nosotros mismos. Ayudaría, y mucho, a que horrorizados, cambiásemos un poquito.

Y aunque esté  hasta los huevos, sé que hay esperanza en el homo sapiens, o no, quien sabe.

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