Curiosa prisión,
celdas cerradas por dentro,
ventanas sin barrotes,
solo rejas invisibles impiden pasar
al mundo de ahí fuera.
Silencios sin horarios,
horas cargadas de silencio.
Más revolotean,
ahora más que nunca,
gorriones, golondrinas,
y hasta vuelven colorines
libres tras los cristales.
Días sumándose a la condena
no escrita de un juez
disfrazado de virus.
Tardes silenciadas
por las ausencias,
noches que no acaban
en la caverna de sueños
convertidos en pesadillas.
Jornadas en esta cárcel
donde no hay cerraduras,
si acaso solo la brisa
en el faro de la terraza.
Y yo, afortunado,
solo soy un mero preso,
ahí fuera, guardianes de vida,
los héroes, están ocupados.
Desde el confort de mi celda,
me siento hasta aliviado,
quedan, existen esos héroes,
para garantizar mi pena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario