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Mons. Luis Javier Argüello García*
La visita del Papa León XIV a España en el próximo mes de junio en sí misma es un regalo que, además, está lleno de ricas oportunidades. Recibiremos al sucesor de Pedro en la persona de Robert Francis Prevost un americano del Norte y del Sur; un matemático enriquecido con la Filosofía y Teología y con el corazón apasionado por San Agustín; religioso y obispo, misionero y administrador de la comunión. Una personalidad para el encuentro y la reconciliación entre tantas realidades sometidas hoy a dialécticas de contrarios.
Vendrá a visitarnos el pastor universal, obispo de Roma, para ayudarnos a comprender y vivir la experiencia de la íntima relación entre las Iglesias particulares y la Iglesia toda. El obispo de Roma, que preside en la caridad a todas las Iglesias, es principio de unidad y tiene un primado directo sobre cada una de ellas. La Iglesia universal nos es la suma o federación de Iglesias locales. Las Iglesias particulares existen en y a partir de la Iglesia toda con una mutua interioridad. El primado de Pedro asegura unidad doctrinal, sacramental y disciplinar y su autoridad directa es un servicio a la comunión. El Papa nos confirma en la fe para hacernos caer en la cuenta de que en cada una de las Iglesias particulares acontece la Iglesia una, santa, católica y apostólica. Cada una de ellas está presidida por un sucesor de los apóstoles, unido colegial y sacramentalmente a Pedro, que pastore su respectiva Iglesia local cum Petro et sub Petro.
Es una gran alegría poder vivir este coloquio que ayuda al obispo de Roma a conocer la realidad de la Iglesia universal que pastorea y que se encarna en cada una de las iglesias particulares. Es también una oportunidad para las Iglesias particulares para no cerrarse en una endogamia autocéfala, sino para saber que la razón de ser de su propia existencia, como Cuerpo y Esposa de Cristo, es la comunión visible y real con Pedro y a través de su ministerio y del Colegio de los Doce, con todas las Iglesias.
La visita de León XIV a España también ayuda a caer en la cuenta de que las iglesias particulares en un territorio nacional concreto viven una especial llamada a la comunión a través de Provincias eclesiásticas y Conferencia Episcopal para el discernimiento y el servicio compartido ante los desafíos comunes en la evangelización de una sociedad que tiene circunstancias culturales, económicas y políticas similares y que se dota además de una organización.
La visita apostólica constituye en sí misma una llamada a la comunión y, al mismo tiempo, un recordatorio del envío misionero, aquel que el día de la Ascensión de Jesucristo a los cielos reciben Pedro y los demás apóstoles: ¡Id y haced discípulos! Este mandato le acogemos en la Eucaristía que celebra la Iglesia extendida por toda la tierra. El Papa, que nos preside en la caridad, nos recordará en una gran Statio Eclesiae, este imperativo constitutivo de la Iglesia misma desde su origen pascual antes de extenderse y aterrizar en las diversas partes del mundo, edificando así las Iglesias particulares que celebran la Eucaristía, conmemorando el acontecimiento pascual fuente de la alegría y el envío misionero.
La Iglesia española precisa de este coloquio de encuentro y comunión para impulsar la nueva hora de la evangelización de nuestro pueblo. La presencia del Papa en España y su encuentro con instituciones diversas de la sociedad española, en Madrid, Barcelona, Las Palmas y Tenerife será también una oportunidad para un nuevo diálogo entre Iglesia y sociedad que ensanche la mirada respecto a nuestros problemas locales y los abra a la universalidad; también dirigirá la mirada hacia la hondura de las cuestiones antropológicas y de sentido de la vida y de la historia que son fundamento y horizonte de los asuntos que nos preocupan. Su saludo de Paz nos convocará a una paz “desarmada y desarmante” en nuestras relaciones familiares, eclesiales y sociales.
El Papa, en su ministerio de pastoreo de la Iglesia universal, desde su condición de obispo de Roma, cuenta con el apoyo de los diversos servicios de la Curia romana, por eso, es una buena iniciativa la colaboración entre L’Ossevatore Romano y la revista de la CEE Ecclesia para ayudarnos a todos en esta visita. Ayudar al Papa y a sus colaboradores a un conocimiento mayor de la realidad de la Iglesia española y ayudar también a la Iglesia española a crecer en la alegría de acoger al que viene en nombre del Señor; en la comunión, porque viene quien es principio de unidad y en la misión, porque Pedro quiere hacernos llegar con fuerza la palabra de Jesús, “id y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado”.
*Presidente de la Conferencia Episcopal Española

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